jueves, 9 de abril de 2009

Mono sapiens

   Y en la décima canción perdí el aliento 
   ya no sé si hablaba, maullaba o gritaba. 
 
   A lo lejos reconocí su nuca,
   mis manos se convirtieron en asesinas
   y en el quinto piso olvidé su especie. 

  Pero sé que alguna vez lo quise
  y es por eso que todavía lo quiero.

  mi garganta  murió con la fantasía. 

  Fue  cuando perdí el encanto,
  me encerré entre monos rutinarios
  y volví a padecer.

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