martes, 14 de abril de 2009

Niña perdida


 Ya no necesito esos ojos para curar el dolor.

 En mi pequeña alcoba encontré a la niña perdida,

 juntas lloramos,

 juntas levitamos.


Desde la ventana,

el pasado de las narices frías y las suaves caricias.

 

Entre las sábanas las manos que ya no quieren hundirse.

 

Ya no necesito esos labios para curar las palabras.

En mi pequeña alcoba encontré a la niña perdida

y me quedé con ella para siempre.

 

 

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